Los impuestos son necesarios para facilitar servicios públicos de calidad, calles sin desniveles, escuelas públicas de excelencia y un sistema de salud público óptimo.

A través del presente artículo, buscaremos darle una mirada más profunda al sistema tributario de nuestro país.

Qué es un impuesto, cómo se diferencia de otras tasas y contribuciones similares, los tipos de impuestos y cuáles son las actividades gravadas por ellos.

Esto ayudará a resolver las dudas que tenga sobre el sistema tributario y a tener una visión más cercana del mismo, lo cual podría resultarle de gran utilidad en el futuro.


 

Definición de los Tributos.

Los impuestos son los montos o cantidades de dinero que una persona física, familia o persona jurídica -empresa, corporación, sociedad y similares- debe pagar al Estado en cumplimiento del marco legal tributario de determinado país.

Los tributos se clasifican en tres clases:

  • Impuestos.
  • Contribuciones especiales.
  • Tasas.

 

Qué son los impuestos.

Por último, tenemos a los impuestos, una cantidad de dinero que suele calcularse en base a un porcentaje por una actividad, usualmente, comercial o por la obtención de riqueza.

En estos casos, no es necesario que el pagador haya recibido un beneficio o haya solicitado una documentación o certificado a la administración pública.

Un ejemplo perfecto es el impuesto sobre el valor añadido que cancelamos en la factura de la compra de un bien (IVA) y que deberá ingresar el local comercial al Estado en su debida oportunidad.

Como puede observarse, los impuestos tienen una estrecha relación con la actividad comercial y la capacidad económica de cada uno de los contribuyentes.

Los impuestos se generan por:

  • La compra, venta o consumo de bienes. Un ejemplo de ello es el Impuesto al Valor Agregado, mejor conocido como IVA.
    Es un porcentaje que grava cualquier operación comercial y que se calcula sobre el precio del producto o servicio (base imponible).
  • Por la obtención de ingresos anuales. Este tributo se calcula tomando como punto de partida la renta anual que una persona obtuvo durante todo el período fiscal.
    Impuesto sobre la Renta a Personas Físicas.
  • Por la posesión de bienes, usualmente, bienes inmuebles o sujetos a registro.
    Poseer la titularidad de un piso obliga al propietario a cancelar al Ayuntamiento una suma determinada a razón, Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

Los tipos de impuestos que existen según las normativas aplicables y el derecho tributario dependen de una serie de factores, como la frecuencia de pago, el ámbito territorial en el que tienen efecto, la naturaleza del tipo de impuesto, entre otras.


 

Impuestos nacionales.

Tipos de impuesto que atienden a la administración pública que los exige. Se dividen en:

Impuestos estatales.

Son exigidos por el Estado y aplican en toda la extensión del territorio nacional.

Un ejemplo de este tipo de tributo es el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas, que se exige a toda persona que obtenga rentas dentro del territorio nacional, rentas del trabajo o rendimientos de capital mobiliario o inmobiliario, entre otros.


 

Impuestos municipales.

Son exigidos por los ayuntamientos y operan en el ámbito perteneciente al municipio.

El ejemplo más típico de ellos es el Impuesto sobre Bienes Inmuebles que deberá cancelarse a la autoridad recaudadora competente del municipio donde se localice el bien.


 

Impuestos autonómicos.

Se circunscriben al ámbito territorial de una comunidad autónoma.

Pueden ser establecidos por el Estado, pero cedidos a las comunidades como método de descentralización.

Esta cesión opera en cuanto a la recaudación, su gestión o ambos.

El impuesto de sucesiones y donaciones es el tributo gestionado por las Comunidades Autónomas.

Impuestos reales y personales.

El impuesto personal es un tipo de gravamen que se basa en una persona determinada, sea física o jurídica.

El impuesto real, por el contrario, no distingue entre los sujetos de aplicación.

Estaríamos ante un impuesto real en el caso del IVA y ante un impuesto personal en el caso de los Impuestos de Sociedades, exigible sólo a personas jurídicas.


 

Impuestos analíticos y sintéticos.

En los impuestos analíticos, tal como su nombre lo indica, se analiza el origen de cada partida y su relación con otras variables.

Este es el caso del Impuesto sobre la Renta a Personas Físicas, en el que se aplican diferentes tipos de gravámenes según la partida y la capacidad de ahorro del contribuyente.

Por el contrario, en el Impuesto de Sociedades -un impuesto sintético- solo se toma en consideración la base imponible total, sin tomar en cuenta el tipo de rentas que la integran.


 

Impuestos directos e indirectos.

Se conoce como impuestos directos a los tributos que gravan la capacidad económica del obligado de forma directa, por ejemplo, la obtención de una renta.

En cambio, se trata de un impuesto indirecto cuando se grava dicha capacidad económica de manera indirecta, por ejemplo, por la circulación de esa renta.

Un impuesto directo sería, nuevamente, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Por el contrario, estaríamos ante un impuesto indirecto cuando hablamos sobre el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.


 

Impuestos subjetivos y objetivos.

Generalmente, los impuestos no toman en consideración las circunstancias personales de los contribuyentes. A estos tipos de impuestos se les denomina impuestos objetivos.

Son impuestos subjetivos los que sí determinan estas condiciones. Es el caso de los Impuestos sobre Sucesiones y Donaciones.


 

Impuestos regresivos, proporcionales y progresivos.

Impuestos regresivos.

No existen en el ordenamiento jurídico tributario de nuestro país.

En estos, el tipo de gravamen disminuye a la par que aumenta la base imponible.

La razón por la que no existen en el ámbito tributario español es porque aquellos que tuvieran menos recursos estarían obligados a pagar más impuestos, lo cual atenta al principio de interés general o bien común.


 

Impuestos proporcionales.

En los impuestos proporcionales, por otro lado, no se toma en consideración si la base liquidable aumenta o disminuye.

Es un impuesto fijo para todo el mundo. Este es el caso del Impuesto sobre los Bienes Inmuebles, un tributo único que es igual para cualquier propietario.


 

Impuestos progresivos.

Los impuestos progresivos son tributos que aumentan en conjunto con la base imponible.

El ejemplo clásico de este tipo de impuesto es el Impuesto sobre la Renta a Personas Físicas

Este impuesto se divide en tramos o escalas.

Por ejemplo, si la base imponible (renta anual de una persona) es superior a un monto de 30.200 euros, esta se divide aplicándole un porcentaje diferente a cada tramo:

  • A los primeros 12.450 euros, el 19 %,
  • A los siguientes 7.750 euros, el 24 % y así sucesivamente.

 

Impuestos periódicos o no periódicos.

Esta es una de las clasificaciones de tipos de impuestos de mayor conocimiento popular.

Los impuestos periódicos son los que se pagan cada cierto período de tiempo. Un ejemplo de impuestos periódicos sería el Impuesto de Sociedades, porque se cancela de forma anual.

Un impuesto no periódico es aquel que no está relacionado a una fecha o lapso de tiempo, sino cuando ocurre el hecho imponible particular.

Por ejemplo el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales que solo se genera al momento de transmitir la propiedad de un bien inmueble.


 

Que es una tasa.

Una tasa es el monto que se debe pagar para acceder a un servicio o trámite realizado por la administración pública.

Es obligatorio para cualquier sujeto que inicie el procedimiento o solicitud.

Se paga una tasa cuando se realiza la solicitud de un pasaporte al órgano competente, cuando se firma un contrato o documento ante la Notaría o se renueva el D.N.I.

A pesar que el Estado está obligado a prestar todos estos servicios -y más cuando se trata de un certificado de le da posesión y estado al nombre, la nacionalidad, estado civil o identidad- el trámite conlleva un coste que se paga en forma de tasa al solicitarlo.

Este monto cubre el gasto administrativo y materiales de cada una de las solicitudes y se requiere para el funcionamiento apropiado de cada ente u órgano del Estado, en cualquiera de sus niveles.

Qué son las contribuciones especiales.

Por otro lado, tenemos las contribuciones especiales, que no son exigibles a todo el universo de contribuyentes, sino a un grupo limitado de ellos, siempre por causa de interés general.

Por ejemplo, si el Ayuntamiento realiza trabajos importantes de vialidad pública o reformas en las calles y con ello se revaloriza una propiedad privada, el propietario deberá pagar una contribución especial al Consistorio.

A fin de cuentas, las obras públicas se efectúan para favorecer a la mayoría de los ciudadanos, no para aumentar el valor inmobiliario de unos cuantos.

Al ser esto un beneficio indirecto, es de esperarse que los propietarios beneficiados paguen una contribución especial al Fisco.