Obligaciones fiscales autónomos 2020

Llevar la contabilidad es la base para poder dar cumplimiento a nuestras obligaciones fiscales, por eso es importante conocer la temática fiscal, y también en este punto recomendamos al emprendedor una formación relacionada con el tema fiscal.

Para poder realizar los trámites fiscales o contables es recomendable solicitar un certificado digital para todos estos trámites tanto al inicio de nuestra actividad, como durante la misma, ya que aunque utilices una asesoría, ésta también necesita un certificado de representación del tuyo.

Pasemos a analizar el régimen fiscal de autónomos y pequeñas empresas.

IRPF autónomos 2020

 

Los autónomos o pequeñas empresas deben tributar por los beneficios o rendimientos netos, que obtengan en el desarrollo de su actividad profesional o empresarial.

Los autónomos pueden hacerlo por el método de estimación directa normal y con cargo al impuesto sobre la renta de las personas físicas y las empresas lo harán con cargo al impuesto de sociedades.

Las reglas para determinar la renta o base imponible en ambos casos tienen como referencia la legislación del impuesto de sociedades.

 

 Estimación directa simplificada.

 

Los autónomos determinarán el rendimiento positivo de manera trimestral, que vendrá dado por la diferencia entre ingresos y gastos.

Los autónomos pueden acogerse a un régimen más sencillo para determinar el rendimiento, se trata de la estimación directa simplificada, que tiene las siguientes características:

  • Pueden acogerse a este régimen los autónomos que no superen los 600.000 € anuales.
  • Las amortizaciones contables se aplican de forma lineal, no se puede acoger otros métodos admitidos fiscales como regresivos o libertad de amortización.
  • Se puede aplicar gastos de difícil de justificación y provisiones en un 5% de los rendimientos netos.

Las provisiones deducibles y los gastos de difícil justificación se cuantifican exclusivamente aplicando un 5% del rendimiento neto positivo.

Esta declaración se hará en el modelo 130 y se presentará los meses de abril, julio, octubre del ejercicio en vigor y enero del año siguiente antes del día 20 del mes correspondiente de forma general.

Hay que tener en cuenta, que si los rendimientos del autónomo son objeto de retención al menos en un 70% de su facturación no hay obligación de presentar el modelo 130.

 

Estimación Objetiva.

 

Los autónomos pueden determinar también el rendimiento por estimación objetiva, cuya declaración debe realizar en el modelo 131.

Este régimen de estimación objetiva tiene una serie de requisitos y es aplicable a unos determinados sectores de actividad como el comercio minorista, transporte, hostelería y servicios de venta directa.

Además de las declaraciones trimestrales hay que presentar una declaración anual, se trata el modelo 100, que constituye la declaración anual del impuesto de la renta de personas físicas bajo el epígrafe de rendimientos económicos.

Esta declaración se presentará antes del 30 de junio del año siguiente al ejercicio que se declara.

Las empresas realizan la declaración de sus rendimientos a través del impuesto de sociedades y el modelo 200.

 

IVA o Impuesto sobre Valor Añadido autónomos.

 

Las empresas tanto como los autónomos tienen las mismas obligaciones a la hora de declarar el impuesto sobre el valor añadido.

El IVA es un impuesto indirecto que se grava o aplica sobre el consumo entre particulares.

Las empresas y autónomos actúan como recaudadores para ingresar las cantidades del IVA ante Hacienda.

Las empresas o autónomos deberán presentar el modelo 303.

Se trata de una declaración donde se declara el IVA repercutido menos el IVA soportado, es decir el IVA que cargamos en las facturas y el IVA que pagamos a nuestros proveedores y acreedores por servicios.

Si la cantidad es positiva hay que hacer un ingreso, en cambio si la cantidad es negativa este importe se pueden compensar a futuro o solicitar la devolución de las cantidades resultantes a Hacienda.

El modelo 303 se presenta trimestralmente, antes del 20 de abril para el primer trimestre, antes del 20 de julio para el segundo trimestre, antes del 20 de octubre para el tercer trimestre y antes del 30 de enero del año siguiente para el cuarto trimestre.

A final de ejercicio y antes del 31 de enero del año siguiente hay que presentar un resumen anual del IVA, que es un recopilatorio de las declaraciones 303 realizadas durante el año. Este resumen se presenta en el modelo 390.